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Tierras Secas de Brasil: la promesa de agua

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Narración

En Canindé, en el corazón de las tierras secas brasileñas se yergue uno de los monumentos religiosos más grandes del mundo... San Francisco, el santo de los pobres. A sus pies, listones son testigos de millones de peregrinos indigentes que han rezado a este venerado santo... buscando el milagro del agua.

«La primera sequía que ví fue en 1958… Tenía 12 años».

Napoleão Furtado, dueño de una granja en la región, ha visto las consecuencias desastrosas de las sequías.

«El agua desaparece lentamente... Los pastorales también... la gente ve morir de hambre a su ganado. La sequía golpea a todos... a la gente, el ganado, los animales...»

Las sequías son frecuentes en las tierras secas del mundo. En este ecosistema árido, el agua es un recurso escaso y precioso.

Pero como el 40 por ciento del globo es tierra seca, donde se produce casi la mitad de los alimentos del mundo, las soluciones agrícolas que se encuentren aquí pueden ayudar a proteger la seguridad alimentaria del planeta.

En el noreste de Brasil la agricultura de subsistencia solía ser posible. aunque una sequía puede durar hasta cinco años.

«Hace 30 años, toda esta área era productiva. Había más vegetación; no había la erosión que vemos ahora...»

Pero en las últimas tres décadas, las cosas han cambiado lentamente, dice el agricultor Francisco Neto. La agricultura de "tala y quema" y la deforestación desenfrenada agotó el suelo, a un punto casi irreversible.

Esta región, equivalente a Francia y Alemania combinadas, que alberga 25 millones de personas, corre el riesgo de convertirse en desierto. Este fenómeno se llama desertificación... y está afectando a las tierras secas a nivel global.

Para afrontar la escasez de agua, el gobierno construyó represas gigantes, como ésta - la más grande de América Latina. Pero debido a la desertificación, durante la estación de lluvias el suelo seco fue a parar a los reservorios y estaban desapareciendo lentamente...

Se lanzó una iniciativa, financiada en parte por el Banco Mundial, para ayudar a mantener los reservorios limpios, y pronto se amplió para ayudar también a combatir la desertificación.

El concepto básico del proyecto es enseñar a los agricultores varios métodos de cultivo de tierra, de bajo costo y que con el tiempo han probado ser eficaces. Como esta técnica antigua diseñada para retener el agua. Otra técnica consiste en crear bolsas de agua subterráneas mediante la inserción de barreras plásticas en zanjas; y, finalmente, replantando árboles en las riberas esenciales para retener el suelo.

Los esfuerzos parecen rendir frutos: han surgido riachuelos y hoyos de agua; la fauna nativa ha regresado, y los agricultores pueden cosechar numerosos meses más.

Napoleão, un líder del proyecto en la región, ahora viaja a otras comunidades para compartir estas técnicas.

La región también fue sede de la conferencia internacional que lanzó el Decenio de las Naciones Unidas contra la Desertificación. Aquí, Napoleão compartió su experiencia con el mundo.

Luc Gnacadja, Jefe de la Convención de la ONU para Combatir la Desertificación.

«Lo que necesitamos es sumar éxitos a los ya obtenidos; ampliar y diseminar las mejores prácticas».

Muchos piensan que lo que ocurre aquí es una lección para el mundo. Para que, a diferencia de sus antepasados, las generaciones futuras no dependan solamente de la esperanza y las oraciones.

Este reportaje fue producido por Camilo Freire para las Naciones Unidas.

1 de junio de 2011

Las Naciones Unidas declararon el decenio 2010-2020 como el Decenio de las Naciones Unidas para los Desiertos y la lucha contra la Desertificación. Un fenómeno desconocido por muchos, la desertificación amenaza a casi la mitad de la superficie terrestre y, si no se toman medidas, los efectos serán desastrosos. No obstante, en las tierras secas del Brasil, surge una nueva esperanza....

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