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Líbano: la primera electricista

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Como en muchos otros poblados en el sur de Líbano, las calles, puentes y edificios de Sarafand fueron dañados en la guerra de 2006. Hajer Slim recuerda los tiempos más sencillos, cuando ayudaba a su padre a reparar redes de pesca en su aldea.

Un día, su hermano llevó a la casa un calentador eléctrico, pero no funcionaba.

«Decidí que quería repararlo. Lo desarmé y descubrí el problema: los cables se habían quemado. Los reconecté y lo compuse. Luego el calentador funcionó bien».

La madre de Hajer, Alya Aoun, se dio cuenta de que su hija tenía un talento especial.

«En la casa, Hajer compone todo. Lo hacía aún antes de que aprendiera electricidad».

Hajer se enteró del programa de la Organización Internacional del Trabajo, financiado por Italia, donde podría aprender a convertirse en electricista profesional.

Quería inscribirse de inmediato, pero sus padres se opusieron.

«Le pedí permiso a mi papa y me lo negó. Cuando le pregunté por qué, dijo que era un trabajo de hombres, no de chicas. Dijo que la gente se burlaría de mí, y dijo que no.»

«Es el trabajo de un hombre, no de una chica. Nadia había oído de una chica que trabajara como electricista».

Pero la hermana de Hajer, Zeinab, no aceptó un no. No paró de insistir hasta que persuadió a sus padres que le dieran a Hajer una oportunidad. Zeinab también prometió que tomaría clases de pintura y decoración en el mismo programa para que las hermanas se cuidaran entre ellas.

En el primer día de capacitación, los estudiantes no podían creer lo que veían: ¡una chica, aprendiendo cómo convertirse en electricista! Zeinab lo recuerda bien.

«Todos me preguntaron si ella era mi hermana y por qué estaba trabajando con electricidad. ¿No sabía que era muy peligroso? Le dije a todos que a ella le gustaba y que era su pasatiempo preferido.»

Abdelhamid Kalai es el asesor técnico principal del programa. Dice que Hajer sobresalió de inmediato.

«Se apresuró a inscribirse, desafiando todos los tabús y la manera tradicional de evitar que las mujeres trabajen en el sector de la construcción».

Una alianza entre el gobierno, las organizaciones de trabajadores y los empleadores enseña a los jóvenes cómo satisfacer las exigencias del mercado, dice Mohammed Rammal, del Ministerio de Trabajo.

«Esta capacitación brinda a los jóvenes la oportunidad de desarrollar sus habilidades

Laborales, y de mejorar su situación social y económica».

Se ha capacitado a 30 jóvenes con discapacidades y necesidades especiales.

Ahora, todos en su aldea quieren que Hajer trabaje en sus casas. Conforme a la tradición cultural del sur de Líbano, los hombres nunca están presentes cuando ella va a sus casas a reparar la instalación eléctrica. No le preocupa.

«Disfruté mucho el curso porque cumplí mi sueño. Aliento a todas las jóvenes a que trabajen en lo que ellas quieran».

La talentosa electricista se prepara para ser pionera de nuevo: abriendo su propio taller para reparar aparatos eléctricos, el primero dirigido por una mujer en el sur de Líbano.

Este reportaje fue producido por Karen Naets-Sekiguchi para las Naciones Unidas.

1 de junio de 2011

La reconstrucción comienza en el Líbano meridional, después de 4 años de devastación. Un nuevo programa, con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo, brinda capacitación a jóvenes en riesgo de desempleo a largo plazo. Uno de estos jóvenes es una mujer que va en camino a convertirse en la primera mujer electricista del Líbano.

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