El Secretario General ha convocado la Cumbre sobre el Clima para dialogar con los dirigentes y promover la adopción de medidas y objetivos ambiciosos a nivel nacional en relación con el clima. La Cumbre servirá de plataforma pública para que los máximos dirigentes —de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y de las instituciones financieras, las empresas, la sociedad civil y las comunidades, tanto del sector público como del privado— aceleren la adopción de medidas ambiciosas sobre el terreno para reducir las emisiones, fortalecer la resiliencia al cambio climático y movilizar la voluntad política con el fin de alcanzar un acuerdo jurídico mundial a más tardar en 2015, que limite a menos de 2 oC el aumento de la temperatura del planeta.

La Cumbre sobre el Clima se centrará en medidas y soluciones de los gobiernos nacionales y los grupos de gobiernos, en colaboración con diversos agentes del sector privado y la sociedad civil, para acelerar el logro de progresos en esferas que contribuyan considerablemente a reducir las emisiones y fomenten la resiliencia, como las de la energía, los contaminantes climáticos de corta vida, las ciudades y el transporte, la agricultura y silvicultura sostenibles, la adaptación y la reducción del riesgo de desastres, la financiación relacionada con el clima y los factores que impulsan la economía.

Si bien la Cumbre no forma parte del proceso de negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, promoviendo la acción en relación con el clima ahora, es decir, más de un año antes de que se llegue al acuerdo en París, se espera que demuestre que los dirigentes de todos los sectores y a todos los niveles están actuando, y que de este modo amplíe el alcance de lo que se puede lograr hoy, en 2015 y en el futuro.

Por qué la acción tiene que ser mundial

Los argumentos para actuar contra el cambio climático son hoy más convincentes que nunca. Muchos países y empresas han descubierto ya que la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y el fomento de la resiliencia generan oportunidades económicas y reducen los riesgos. Están cosechando los frutos de un crecimiento económico sostenible con bajas emisiones de carbono, unas infraestructuras resilientes, nuevos mercados, trabajo decente, independencia energética, empoderamiento de las mujeres, aire más limpio y mejor salud pública.

Pero estas ventajas solo las disfrutarán quienes actúen ahora.

Es ahora cuando los dirigentes de todo el mundo deben sumarse a la carrera en pro de una acción transformadora que puede impulsar la competitividad económica y la prosperidad sostenible para todos.

En la actualidad, los países están elaborando un nuevo acuerdo sobre el clima y un nuevo conjunto de objetivos mundiales de desarrollo sostenible. Esos acuerdos se finalizarán en 2015. Los objetivos de ambos procesos constituyen una oportunidad sin precedentes para promover el desarrollo sostenible.

La erradicación de la pobreza y la reestructuración de la economía mundial para mantener el aumento de la temperatura del planeta por debajo de 2oC son objetivos que, si se acometen de consuno, pueden proporcionar prosperidad y seguridad para las generaciones presentes y futuras.

Para hacer frente al enorme desafío que plantea el cambio climático mundial y aprovechar las oportunidades existentes, será necesario intensificar los esfuerzos nacionales y, a la vez, complementarlos con un marco internacional que proporcione incentivos. Combinadas, la acción acelerada y una mayor ambición, fomentarán una «carrera hacia la cima» que puede ayudar a evitar los peores efectos del cambio climático.