one big idea that will shape 2014.

10 de diciembre de 2013 – Mi gran idea no es nueva. Ni tampoco es mía, en el sentido amplio de la palabra. Pero es una idea que será uno de los ejes principales de mi trabajo durante el próximo año y creo firmemente en ella. En 2014, debemos transformar el mayor desafío colectivo al que se enfrenta la humanidad en nuestros días – el cambio climático – en la mayor oportunidad de progreso conjunto hacia un futuro sostenible. El año que viene es el año de la acción por el clima.

Ya no podemos aplazarlo más. La esperanza de erradicar la pobreza, lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el año 2015 y poner en marcha una ambiciosa agenda para el desarrollo después de 2015 se basa en que plantemos cara a este desafío hoy. El costo de la inacción no dejará de crecer.

Los países han convenido en concertar un ambicioso acuerdo jurídico mundial sobre el cambio climático para 2015. Pero nos queda una fuerte pendiente por subir y 2014 es un año fundamental para generar la acción y el impulso que los llevarán hacia delante.

Los casquetes glaciares se están fundiendo, el nivel del mar sube y los océanos se están acidificando. Las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando: somos los primeros humanos de la historia en respirar aire con 400 partes por millón de dióxido de carbono. Los fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor, inundaciones, sequías y ciclones tropicales) son más frecuentes y graves.

Basta con mirar la reciente catástrofe de Filipinas. En todo el mundo, la población se enfrenta a un planeta en calentamiento y teme su ira.

Las conclusiones científicas son claras: las actividades humanas son la causa predominante del cambio climático. No podemos culpar a la naturaleza.

Me preocupa profundamente que la escala de nuestras acciones siga siendo insuficiente para limitar el incremento mundial de la temperatura hasta menos de 2 grados Celsius, que es el nivel a partir del cual se prevén las consecuencias más peligrosas del cambio climático.

No obstante, tengo esperanza porque veo avances en múltiples frentes hacia un futuro bajo en carbono. Muchos gobiernos, empresas, grupos comunitarios, mujeres, jóvenes y dirigentes indígenas están innovando y creando soluciones.

A solar cell outside a Mongolian tent.

A solar cell outside a Mongolian tent.

Hay programas nuevos para ciudades sostenibles y agricultura climáticamente inteligente que ya están dando resultados. Muchas iniciativas se esfuerzan por reducir las emisiones y la contaminación atmosférica, al tiempo que aumentan la resiliencia. Los países y las empresas se dan cuenta de las ventajas económicas que conlleva la lucha contra el cambio climático. La demanda mundial de energías limpias, como la solar y la eólica, sigue aumentando rápidamente y las inversiones en esas energías se han multiplicado por cuatro en el último decenio.

Ahora sabemos que es posible cerrar la brecha de las emisiones. Tenemos que aprovechar este ímpetu.

Con el fin de lograr la transformación a gran escala necesaria para estabilizar el clima, los países no solamente han de enviar las señales políticas adecuadas y cumplir los compromisos de financiación para hacer frente al cambio climático, sino que han de establecer metas mucho más audaces. La financiación contra el cambio climático es una inversión de futuro. No debe depender de consideraciones presupuestarias de corto plazo.

Las recompensas pueden ser considerables. Además de reducir las emisiones, podemos iluminar clínicas y escuelas rurales, dar energía eléctrica a empresas locales y vigorizar las economías. El acceso universal a la energía limpia será beneficioso para la salud de las personas y puede impulsar la igualdad entre los géneros. Podemos abrir mercados nuevos, crear empleo digno y diseñar de manera sostenible el crecimiento urbano floreciente.

La inversión privada es esencial para satisfacer la demanda creciente de energía en el mundo en desarrollo.

Pero no podemos movilizar recursos privados sin un apoyo público que actúe de palanca. La financiación pública inteligente alienta las inversiones privadas locales e internacionales. Los inversores y las empresas han de unir fuerzas con el sector público.

Geothermal power plant in Iceland

Geothermal power plant in Iceland.

Voy a convocar una Cumbre sobre el Clima en Nueva York el 23 de septiembre del año que viene, un día antes de la inauguración del debate anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pretendo que sea una cumbre de soluciones, no una reunión de negociación. He invitado a todos los Jefes de Estado y de Gobierno, junto con los dirigentes de empresas y finanzas, gobiernos locales y la sociedad civil.

Pido a todos los que vengan que traigan anuncios y acciones nuevos y audaces. Les pido que traigan sus grandes ideas.

Hasta entonces, seguiré haciendo todo lo que esté en mi mano para movilizar la voluntad política, lograr que los inversores financieros actúen, influir en los empresarios y motivar a personas de todos los lugares para que hagan todo lo que puedan.

Responder al desafío del cambio climático es una gran idea para el año próximo. Pero también es una gran idea para el futuro: el de la humanidad y el de nuestro planeta. Es una responsabilidad trascendental, pero creo firmemente que cada uno de nosotros podemos dar un paso al frente y ser líderes en la lucha contra el cambio climático, la promoción del desarrollo sostenible y el logro de una vida digna para todos.

Las generaciones venideras juzgarán nuestras acciones sobre este asunto. En 2014 tenemos la oportunidad de ser recordados como los buenos de la historia. Aprovechémosla.
Este mensaje forma parte de una serie en la cual los miembros influyentes de LinkedIn seleccionan una gran idea que dará forma a 2014.