Repercusiones de los conflictos armados
sobre los niños

El informe de Graça Machel de 1996 sobre las repercusiones de los conflictos armados en los niños sentó las bases del programa orientado a proteger a los niños afectados por los conflictos armados y constituyó una fértil llamada a la acción. A lo largo de los últimos años, el Representante Especial para la cuestión de los niños y los conflictos armados ha encabezado una labor de colaboración, en la que han participado el UNICEF y otras entidades de las Naciones Unidas, gobiernos, organizaciones regionales y ONG, para elaborar un programa orientado a proteger a los niños afectados por los conflictos armados y transformarlo en medidas e iniciativas concretas. Esa labor ha dado importantes resultados tangibles y ha generado un decidido apoyo a la cuestión de los niños y los conflictos armados:

Desde la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño, la Asamblea General ha desempeñado un papel fundamental en la configuración y promoción del programa de protección de los derechos de los niños afectados por la guerra. En 1993, tras una recomendación hecha por el Comité de los Derechos del Niño, la Asamblea aprobó una resolución en que se pedía al Secretario General que nombrara a un experto independiente para llevar a cabo un estudio de las repercusiones de los conflictos armados sobre los niños. En 1996, en respuesta al informe de Graça Machel sobre las repercusiones de los conflictos armados sobre los niños, la Asamblea recomendó que el Secretario General nombrara, por un período de tres años, a un representante especial encargado de la cuestión de los niños y los conflictos armados. Además, desde 1993, la Asamblea General incluye la cuestión de los niños afectados por la guerra como uno de los aspectos tratados en su resolución general sobre los derechos del niño, exhortando a los Estados Miembros, entre otros, a poner fin a las violaciones de los derechos de los niños en situaciones de conflicto armado y a ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados. La Asamblea también ha instado a los Estados a que adopten medidas especiales para proteger a las niñas afectadas por la guerra en una resolución dedicada a la niña.

En el informe Machel de 1996 se destacó que "la repercusión de los conflictos armados sobre los niños debe ser preocupación de todos y es responsabilidad de todos", por lo que la promoción de los principios y normas de protección de los niños no puede ser la tarea exclusiva de un representante o un organismo especializado. Los funcionarios superiores de las Naciones Unidas tienen la posibilidad de plantear preocupaciones relativas a la protección de los niños en reuniones de alto nivel, incluso con Jefes de Estado y en cumbres multinacionales. Los representantes especiales del Secretario General, los coordinadores residentes o de asuntos humanitarios y los representantes en los países tienen importantes funciones que desempeñar en la promoción con miras a la aplicación de los principios y normas relativos a la protección de los niños. Uno de los ejemplos más positivos de la participación de funcionarios superiores de las Naciones Unidas en cuestiones relativas a los niños afectados por los conflictos armados tiene por escenario la República Democrática del Congo, donde la MONUC ha procurado en repetidas ocasiones fomentar el respeto por las partes en el conflicto de las normas en materia de derecho de los niños, y está promoviendo eficazmente la integración de determinados aspectos relativos a la protección de los niños en el mandato de la Misión. Lamentablemente, éste es uno de los pocos casos identificados por la evaluación en que las preocupaciones relativas a los niños afectados por los conflictos armados se han integrado en las funciones y responsabilidades de funcionarios superiores de las Naciones Unidas sin que se trate del Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados, ni de funcionarios de la UNICEF. Otros funcionarios superiores de las Naciones Unidas, como los Presidentes del Comité Ejecutivo de Asuntos Humanitarios y el Comité Ejecutivo de Paz y Seguridad, así como el Alto Comisionado para los Derechos Humanos también tienen importantes funciones de liderazgo que desempeñar en esta esfera.