Efectos para las niñas y niños por tráfico ilícito de armas pequeñas, minas terrestres, municiones y artefactos explosivos sin detonar
Los datos disponibles también demuestran que la disponibilidad generalizada de armas pequeñas y armas ligeras y la facilidad con que se las consigue alimentan y exacerban los conflictos, socavan los procesos de paz, entorpecen la consolidación de la paz y obstaculizan la prestación de asistencia humanitaria. Hay pruebas decisivas de que existe una correlación directa entre el aumento de la utilización de niños en los conflictos y la proliferación de armas pequeñas, fáciles de manipular y dominar, incluso para los niños más pequeños. La proliferación de armas pequeñas contribuye a alimentar el culto a la violencia en las sociedades frágiles surgidas de un conflicto, lo que afecta a la duración de la paz y la sostenibilidad del desarrollo en el largo plazo. Las municiones de racimo y las minas terrestres también tienen un efecto devastador sobre los civiles, especialmente los niños.
En la mayoría de los conflictos actuales se utilizan armas pequeñas y armas ligeras. La facilidad para obtenerlas está vinculada directamente al aumento dramático de la violencia, el agravamiento de los conflictos y el fenómeno de los niños soldados. Ello es evidente en los conflictos de Côte d'Ivoire, Liberia y Sierra Leona, en los que el comercio ilegal de armas pequeñas y armas ligeras se financia con los beneficios de la explotación ilícita de recursos naturales. La dimensión transregional del tráfico ilícito de armas pequeñas y armas ligeras ha agudizado los conflictos en la región de los Grandes Lagos. Los organismos de las Naciones Unidas han recopilado datos que conectan el tráfico de armas pequeñas con el tráfico de niños y mujeres en el sureste asiático, especialmente en las zonas fronterizas de Camboya, República Democrática Popular Lao y Myanmar.
En el Programa de Acción para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos, adoptado en 2001, los estados miembros expresaron una gran preocupación sobre las consecuencias devastadoras del tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras para los niños, muchos de los cuales son víctimas de conflictos armados o son obligados a alistarse como soldados. Las medidas previstas en el Programa de Acción Se refieren a medidas a nivel nacional, regional e internacional que si se aplican con eficacia, podría ayudar a minimizar el impacto adverso del tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras sobre los niños.
Según el Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas, del total de víctimas de las minas terrestres y municiones y artefactos explosivos no detonados en 90 países (entre 15.000 y 20.000 al año) aproximadamente la mitad son niños. Además, las bombas de racimo afectan y debilitan indiscriminadamente a la población civil, especialmente a los niños. Las minas terrestres y las municiones sin detonar impiden el desarrollo y la reconstrucción posteriores a los conflictos, bloqueando el acceso a la tierra y a otros recursos y poniendo en peligro a los niños repatriados y desplazados dentro del país. La educación en materia de minas y el control de los arsenales de municiones siguen siendo las medidas a corto plazo más eficaces para garantizar la seguridad de los niños y la adopción en Mayo de 2008 de la Convención Sobre Municiones de Racimo representa un avance importante
