Efectos para las niñas y niños por tráfico ilícito de armas pequeñas, minas terrestres, municiones y artefactos explosivos sin detonar

Se reconoce cada vez más que la disponibilidad de armas pequeñas y armas ligeras agudiza los efectos del conflicto en los niños. En su informe temático sobre las armas pequeñas presentado al Consejo de Seguridad (S/2008/258), el Secretario General observó que la gran mayoría de las muertes causadas directamente por un conflicto se deben al uso de armas pequeñas y que los civiles, y cada vez más los niños, son las principales víctimas de los conflictos armados.

Los datos disponibles también demuestran que la disponibilidad generalizada de armas pequeñas y armas ligeras y la facilidad con que se las consigue alimentan y exacerban los conflictos, socavan los procesos de paz, entorpecen la consolidación de la paz y obstaculizan la prestación de asistencia humanitaria. Hay pruebas decisivas de que existe una correlación directa entre el aumento de la utilización de niños en los conflictos y la proliferación de armas pequeñas, fáciles de manipular y dominar, incluso para los niños más pequeños. La proliferación de armas pequeñas contribuye a alimentar el culto a la violencia en las sociedades frágiles surgidas de un conflicto, lo que afecta a la duración de la paz y la sostenibilidad del desarrollo en el largo plazo. Las municiones de racimo y las minas terrestres también tienen un efecto devastador sobre los civiles, especialmente los niños.

Los gobiernos deben ejercer un control más estricto de la utilización de las armas convencionales y avanzar hacia la concertación de un tratado sobre el comercio de armas en el que se establezcan sistemas eficaces, responsables y transparentes para reglamentar todas las transferencias internacionales de armas. Esto ayudará a garantizar que no se transfieran armas y municiones a los países en los que se sabe que los niños son o podrían ser reclutados o utilizados en las hostilidades. En el estudio Machel y el examen correspondiente se hace hincapié en los efectos de las armas pequeñas y las armas ligeras, las minas terrestres y la munición explosiva sin detonar, y se subraya la obligación de los Estados de proteger a los niños a ese respecto. Se necesita un marco de protección más sólido que comprenda disposiciones legislativas más firmes y una respuesta programática más decidida para hacer frente a las causas de la proliferación de las armas pequeñas y las armas ligeras y sus consecuencias para los niños.

En el Programa de Acción para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos, adoptado en 2001, los estados miembros expresaron una gran preocupación sobre las consecuencias devastadoras del tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras para los niños, muchos de los cuales son víctimas de conflictos armados o son obligados a alistarse como soldados. Las medidas previstas en el Programa de Acción Se refieren a medidas a nivel nacional, regional e internacional que si se aplican con eficacia, podría ayudar a minimizar el impacto adverso del tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras sobre los niños.

Según el Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas, del total de víctimas de las minas terrestres y municiones y artefactos explosivos no detonados en 90 países (entre 15.000 y 20.000 al año) aproximadamente la mitad son niños. Además, las bombas de racimo afectan y debilitan indiscriminadamente a la población civil, especialmente a los niños. Las minas terrestres y las municiones sin detonar impiden el desarrollo y la reconstrucción posteriores a los conflictos, bloqueando el acceso a la tierra y a otros recursos y poniendo en peligro a los niños repatriados y desplazados dentro del país. La educación en materia de minas y el control de los arsenales de municiones siguen siendo las medidas a corto plazo más eficaces para garantizar la seguridad de los niños y la adopción en Mayo de 2008 de la Convención Sobre Municiones de Racimo representa un avance importante.

Landmines and unexploded ordnances impede post-conflict development and reconstruction, blocking access to land and other resources and posing risks to returnee and internally displaced children. Mine risk education and securing stockpiled munitions remain the most effective short-term solution to keeping children safe and the adoption in May 2008 of the Convention on Cluster Munitions represents an important advance.

En su informe sobre las armas pequeñas, el Secretario General recomienda que la Comisión de Consolidación de la Paz, la Oficina de Asuntos de Desarme y la Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados intensifiquen su cooperación para hacer frente a las múltiples consecuencias que tienen las armas pequeñas y las armas ligeras para los niños.