Efectos para las niñas y niños por tráfico ilícito de armas pequeñas, minas terrestres, municiones y artefactos explosivos sin detonar
En la mayoría de los conflictos actuales se utilizan armas pequeñas y armas ligeras. La facilidad para obtenerlas está vinculada directamente al aumento dramático de la violencia, el agravamiento de los conflictos y el fenómeno de los niños soldados. Ello es evidente en los conflictos de Côte d'Ivoire, Liberia y Sierra Leona, en los que el comercio ilegal de armas pequeñas y armas ligeras se financia con los beneficios de la explotación ilícita de recursos naturales. La dimensión transregional del tráfico ilícito de armas pequeñas y armas ligeras ha agudizado los conflictos en la región de los Grandes Lagos. Los organismos de las Naciones Unidas han recopilado datos que conectan el tráfico de armas pequeñas con el tráfico de niños y mujeres en el sureste asiático, especialmente en las zonas fronterizas de Camboya, República Democrática Popular Lao y Myanmar.
La proliferación de armas pequeñas y armas ligeras no sólo impide la prestación de ayuda y protección humanitaria sino que también socava las labores de pacificación y reconstrucción encaminadas a promover la seguridad y el estado de derecho en los escenarios de conflicto y las situaciones posteriores a ellos, como ocurre en el Afganistán, el Iraq y Centroamérica. Reducir los efectos devastadores para los niños de las armas pequeñas y armas ligeras requiere coordinación a todos los niveles, según se indica en el Programa de Acción para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y armas ligeras en todos sus aspectos. El protocolo sobre fiscalización de armas de fuego, municiones y otros materiales conexos en la región de la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo, la guía de mejores prácticas sobre armas pequeñas y ligeras de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, y el Plan Andino para prevenir, combatir y erradicar el tráfico ilícito de armas pequeñas y armas ligeras en todos sus aspectos son ejemplos de las actividades de ámbito regional para tratar la cuestión de las armas pequeñas y ligeras y sus efectos sobre la infancia.
Según el Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas, del total de víctimas de las minas terrestres y municiones y artefactos explosivos no detonados en 90 países (entre 15.000 y 20.000 al año) aproximadamente la mitad son niños. En Colombia, alrededor del 40% de las víctimas de las minas durante el período 1990-2003 fueron niños. En 2003, la tasa de víctimas de las minas y municiones y artefactos explosivos sin detonar en el norte del Iraq ha experimentado un notable aumento del 90%. En el Iraq los niños también han sido víctimas de artefactos y municiones sin detonar abandonados por las fuerzas iraquíes en escuelas y zonas residenciales. Además, las bombas de racimo afectan y debilitan indiscriminadamente a la población civil, especialmente a los niños. Las minas terrestres y las municiones sin detonar impiden el desarrollo y la reconstrucción posteriores a los conflictos, bloqueando el acceso a la tierra y a otros recursos y poniendo en peligro a los niños repatriados y desplazados dentro del país. La educación en materia de minas y el control de los arsenales de municiones siguen siendo las medidas a corto plazo más eficaces para garantizar la seguridad de los niños.
