Violación y otros actos graves de violencia sexual contra los niños

La violación de niños y mujeres y el uso de la violencia sexual contra ellos se ha convertido cada vez más en una característica de los conflictos. Este tipo de violencia contra niños y niñas se produce a menudo cuando existe un vacío en el estado de derecho como consecuencia de un conflicto y se exacerba por la filosofía de impunidad que genera ese vacío. En algunos casos la violencia sexual ha sido utilizada como táctica premeditada de guerra con objeto de humillar o exterminar a una población u obligarla a desplazarse.

Se recibieron informes sobre la elevada incidencia de violaciones y otros actos de violencia sexual contra los niños en Burundi, el Chad, Cote d’Ivoire, Haití, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Somalia y el Sudán.

Las consecuencias físicas y mentales son devastadoras, especialmente para los niños. Tales violaciones pueden asumir la forma de esclavitud sexual, prostitución o matrimonios forzados o mutilación sexual. Las consecuencias para la salud de las víctimas en el largo plazo incluyen las infecciones de transmisión sexual, como el VIH/SIDA, las fístulas, los embarazos prematuros y los traumas psicológicos debilitantes.

Aunque en ocasiones se tiene noticia de casos de violencia sexual contra niños, no se presta atención suficiente a ese aspecto concreto, y generalmente no se documentan esas violaciones. Algunas investigaciones indican que los niños están especialmente expuestos a violencia sexual durante las operaciones militares en zonas civiles o en los casos de alistamiento militar o de secuestro para su incorporación a fuerzas paramilitares.

Otro aspecto que tiende a subestimarse es el trauma que sufren los niños varones como perpetradores o como testigos de la violencia sexual. A veces se ven obligados a cometer violaciones sexuales, bien por orden directa de su comandante o indirectamente por la presión de sus compañeros. Muchos pueden ser obligados a presenciar violaciones sexuales cometidas por otros.

Hay consenso general de que las violaciones y la violencia sexual contra los niños en los conflictos armados son delitos graves. Por tanto, es sumamente importante que se hagan más esfuerzos por poner fin a la impunidad y asegurar que haya acceso a la justicia y a recursos legales y que se exijan responsabilidades por la comisión de esos delitos contra los niños. Las disposiciones del derecho humanitario internacional y las normas de derechos humanos establecen que los niños afectados por un conflicto armado tienen derecho a ser tratados con especial respeto y a recibir cuidados y protección, incluso contra todas las formas de violencia y explotación sexuales. Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, las violaciones y otras formas de violencia sexual también constituyen crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad cuando se cometen como parte de ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil.

Hay que insistir en la necesidad de combatir la impunidad en los casos de violación y otras formas de violencia sexual mediante la investigación y el enjuiciamiento riguroso y sistemático de esos delitos a nivel nacional, y la consideración más atenta del problema por los mecanismos de justicia internacionales.

La oficina de mi Representante Especial ha iniciado consultas con los organismos y departamentos competentes de las Naciones Unidas para elaborar una estrategia encaminada a mejorar la reunión de datos y la presentación de información sobre la violencia sexual en el marco de lo dispuesto en la resoluciones 1612 (2005), 1612 (2005) y 1820 (2008) del Consejo de Seguridad, lo cual ofrecerá una plataforma más apropiada para identificar incidentes y a las víctimas y los autores mediante un conjunto de indicadores comunes, así como a propiciar la realización de análisis más precisos de las tendencias sobre la violencia sexual contra los niños.