Introducción
Los niños son las principales víctimas de los conflictos armados. Son los objetivos de esos conflictos y se están convirtiendo cada vez más en instrumentos de éstos. Su sufrimiento adopta muchos aspectos, tanto en medio del conflicto armado como después. Los niños son asesinados o mutilados; quedan huérfanos; son secuestrados, son privados de educación y atención médica; y quedan con profundos traumas y cicatrices emocionales. Los niños son reclutados y utilizados como niños soldados, obligados a manifestar el odio de los adultos. Al ser desarraigados de sus hogares, los niños desplazados se vuelven muy vulnerables. Las niñas enfrentan otros riesgos, especialmente la violencia y la explotación sexuales. Todas estas categorías de niños son víctimas de los conflictos armados; todos ellos merecen la atención y protección de la comunidad internacional.
Todos los no combatientes tienen derecho a protección en tiempo de guerra. Sin embargo, los niños tienen un derecho especial y fundamental a esa protección. Los niños son inocentes y especialmente vulnerables. No están suficientemente preparados para adaptarse o responder a los conflictos. Son los menos responsables de los conflictos y sin embargo sufren de manera desproporcionada las consecuencias de sus excesos. Los niños representan la esperanza y el futuro de toda sociedad. Si los destruimos, destruimos también a la sociedad.
En marcado contraste con los compromisos de la comunidad internacional y el importante avance experimentado en el programa relativo a la cuestión de los niños y los conflictos armados, la magnitud de los abusos graves contra éstos en situaciones de gravedad sigue resultando alarmante. Miles de niños se están viendo afectados de forma directa, como víctimas de la violencia o como perpetradores de atrocidades terribles contra sus propias comunidades. Los traumas físicos y mentales que sufren estos niños como consecuencia suponen una grave amenaza para la paz duradera y el desarrollo sostenible, puesto que hacen que se perpetúen culturas y ciclos de violencia.
