Las niñas en la guerra

Ha quedado de manifiesto que determinadas categorías de niños son especialmente vulnerables en situaciones de conflicto armado, por ejemplo: las niñas, los niños refugiados y desplazados internos y los niños a cargo de hogares. Estos niños requieren una protección, atención y defensa especiales. A menudo, las niñas son víctimas de actos de explotación y violencia sexuales, y son reclutadas cada vez con mayor frecuencia por las fuerzas combatientes.

Y aunque son quienes más cuidados y atenciones necesitan, son precisamente ellas quienes con mayor frecuencia se pasan por alto en las iniciativas de intervención dirigidas a los niños afectados por la guerra, como los programas comunitarios de reintegración para los niños vinculados a las fuerzas combatientes. Ello se debe a que, para empezar, muchas se muestran reticentes a darse a conocer por miedo a ser consideradas concubinas o a que sus hijos sean considerados "hijos de rebeldes". Con frecuencia las comunidades estigmatizan y aíslan a estas niñas por su asociación con los grupos rebeldes y por la "mancha" que supone haber sido violadas. En muchas situaciones de conflicto los combatientes se han mostrado reacios a entregar a las niñas, que mantienen prisioneras como "esposas".

En estos casos, aunque en un principio las relaciones entre los perpetradores de los abusos y sus víctimas comenzaron con secuestros, violaciones y actos de violencia, después de varios años se han ido creando "unidades familiares" con los bebés nacidos como resultado de esas violaciones. En cuanto a las respuestas de los programas, todos estos factores suponen problemas muy importantes para la comunidad internacional y, en la mayoría de los casos, los recursos disponibles no son suficientes dadas la amplitud y complejidad de esos problemas.

Hay que prestar atención especial a las necesidades concretas de las niñas. Por ello es necesario comprender mejor la extremada vulnerabilidad de las niñas en las situaciones de conflicto armado a fin de definir respuestas programáticas, medidas de protección y estrategias que sean más sensibles a las cuestiones de género. Los programas de desarme, desmovilización y reintegración deberían prestar particular atención a las niñas que son víctimas de explotación sexual y las que son cabezas de familia.

La violencia sexual y de género, y la vulnerabilidad de las niñas en los conflictos armados ha sido una preocupación especial en la labor de promoción de la Oficina, sobre todo durante las misiones sobre el terreno. Si bien las niñas son objeto de una creciente atención, en particular en el proceso de rehabilitación después de los conflictos y en los programas de reintegración, los organismos encargados de la protección del niño, las universidades y otras partes interesadas deben esforzarse por profundizar los conocimientos esenciales sobre las niñas para que contribuyan a una mejor concepción de la labor de promoción y a la formulación de programas más eficaces.