Programas de desarme, desmovilización y reintegración de los niños

La cuestión de la rehabilitación y la reintegración es de importancia crucial si se pretende evitar que se perpetúen los ciclos de violencia y conflicto. También es fundamental garantizar la sostenibilidad a largo plazo de estas intervenciones y apoyar e invertir en la capacitación de las autoridades nacionales para que asuman su responsabilidad prioritaria. Las Normas integradas de desarme, desmovilización y reintegración (2006) y los Principios de París: principios y directrices sobre niños vinculados a fuerzas armadas (2007) son un gran paso hacia adelante y hay que proceder a su aplicación efectiva.

La reintegración de los niños que viven en situaciones de conflicto armado es un problema complejo y de largo plazo. Comienza con la negociación para la liberación de los niños y su separación física de los grupos armados. La etapa de localización de la familia y de reunificación, que es la siguiente, a menudo resulta complicada, lenta y exige gran cantidad de recursos. Más allá de las dificultades prácticas de localizar a las familias y las comunidades de niños extraviados, para poder lograr la reunificación también es preciso hacer frente al problema más complejo de volver a poner en contacto espiritualmente a los niños con sus comunidades. Esto también significa abordar el sentimiento de alienación, culpa o enojo que pueden sentir los niños contra sus familias a las que pueden acusar de no haberlos protegido. Al mismo tiempo, los programas de reintegración también deben tener en cuenta los problemas que pueden surgir en relación con la disposición de la comunidad para aceptar el regreso de sus niños si éstos han cometido atrocidades en sus propias comunidades.

Los enfoques locales de justicia y reconciliación contribuyen cada vez más a las estrategias de justicia de transición al aplicar normas tradicionales para reforzar la protección de los niños en las comunidades. En la investigación llevada a cabo en Sierra Leona para este examen, diferentes agentes locales dijeron que las mejores experiencias de la reconciliación eran las que incluían enfoques tradicionales. Los niños obligados a cometer atrocidades durante el conflicto dijeron que habían sido aceptados en sus comunidades gracias a un diálogo basado en mecanismos tradicionales de reconciliación. Es necesario prestar más atención a la posibilidad de que los niños participen en enfoques tradicionales de justicia y tengan un mayor papel en la reconciliación de las comunidades.

Los problemas vinculados a la reintegración a más largo plazo de los niños a comunidades afectadas por la guerra y a las mejores prácticas en este sentido indican que es preciso tener una comprensión integral de la integración. Todos los programas de reintegración deben respetar los Principios de París , formulados para orientar a los asociados en la labor de protección sobre el terreno. Para obtener los mejores resultados es necesario tener en cuenta los principios de la elaboración de programas inclusivos con base en la comunidad y dirigir esos programas a todos los niños de la comunidad para no estigmatizar a los niños soldados. Se deben tomar como fundamento los atributos de los niños, especialmente su capacidad de recuperación. Además, en este proceso es necesario contar con la opinión de los niños y los jóvenes1. También deberá abordarse explícitamente la situación especial de las niñas. Para todo ello sería preciso evitar una visión idealista de la comunidad y tomar conciencia de que muchos niños pueden ser excluidos, como las niñas en las sociedades conservadoras, los niños de las zonas urbanas y otros niños vulnerables. Es importante elaborar un programa especial para ellos. La educación y el empleo de los jóvenes siguen siendo elementos clave, tanto en la prevención del reclutamiento como en la reintegración sostenible de los niños a sus sociedades.

Lamentablemente, si bien el UNICEF y las organizaciones no gubernamentales aliadas sobre el terreno han reconocido estos principios, no siempre han recibido una respuesta de los donantes cuando la necesitaban. En una encuesta reciente, el 67% de los donantes se mostró reacio a apoyar esos programas fundados en el desarrollo comunitario. La comunidad internacional responde rápidamente a los pedidos de fondos para emergencias, pero la reintegración de los niños se ubica en una tierra de nadie entre la asistencia para emergencias y la asistencia para el desarrollo. Es importante que la comunidad de donantes conozca las necesidades especiales de los niños y que los asociados en la labor de protección de los niños reciban recursos en forma oportuna y sostenida para poder realizar su labor con mayor eficacia.