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Situaciones de interés

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En el séptimo informe sobre los niños y los conflictos armados presentado al Consejo de Seguridad (A/62/609-S/2007/757), el Secretario General documenta abusos graves contra niños en 18 situaciones motivo de preocupación, en países como Afganistán, Burundi, Chad, República Centroafricana, Côte d'Ivoire, la República Democrática del Congo, Haití, Iraq, Líbano, Territorio palestino ocupado/Israel, Nepal, Somalia, Sudán, Uganda, Myanmar, Sri Lanka, Filipinas, y Colombia. El informe cita expresamente a 57 partes, tanto estatales como no estatales, que habían cometido abusos graves contra niños
Si bien se han hecho progresos respecto de la protección de los niños en varias situaciones de conflicto armado, como en Liberia, Sierra Leona y Côte D'Ivoire, la situación de los niños continúa deteriorándose por todo el mundo.
Hoy en día, en más de 18 situaciones que son motivo de preocupación en todo el mundo se están cometiendo brutalidades contra niños, que son utilizados cruelmente para alcanzar los objetivos fijados por adultos. Se calcula que más de 2 millones de niños han muerto en situaciones de conflicto armado, que otros 6 millones han quedado discapacitados de por vida y que más de 250.000 siguen siendo explotados como niños soldados. Cada vez más, los niños y las mujeres son las principales víctimas de la guerra.
El número de bajas entre la población civil es ahora desproporcionadamente superior al registrado en cualquier otro momento de la historia de las guerras. Miles de niñas son violadas o sometidas a otras formas de explotación y violencia sexuales. Por ejemplo, en la República Democrática del Congo, en 60% de los casos registrados la edad de las víctimas oscila entre 11 y 17 años. Los secuestros de niños y niñas en sus casas y sus comunidades están adquiriendo una magnitud sin precedentes.
El informe del Secretario General plantea alarmantes inquietudes sobre una serie de hechos interrelacionados, tales como el reclutamiento y re-reclutamiento de niños soldados a través de las fronteras y en los campamentos de refugiados y desplazados internos debido a la ausencia de seguridad alrededor de los campamentos.
Precisamente los lugares que deberían suponer un refugio seguro para los niños (escuelas y hospitales) son, cada vez más uno de los principales objetivos de los ataques de los grupos armados. Los ataques sistemáticos y deliberados contra estudiantes, maestros y centros escolares han llegado a tal extremo en algunos países que han atraído ya la atención de la comunidad internacional.
En muchas ocasiones, las partes involucradas en el conflicto niegan sistemáticamente a los organismos de acción humanitaria el acceso a los territorios bajo su control, con devastadoras consecuencias para la población civil, y especialmente para los niños.
También, son cada vez más frecuentes los casos de niños detenidos por su presunta vinculación a grupos armados en contravención de las normas internacionales.
De otra parte, se calcula que el flagelo de las minas terrestres acaba todos los años con la vida y el bienestar de entre 8.000 y 10.000 niños. El uso de armas de efecto indiscriminado, como las municiones de racimo, en ataques llevados a cabo en zonas donde se concentra la población civil tiene consecuencias graves para los civiles, en particular los niños, incluso mucho después de haber finalizado los conflictos.
También hay indicios de que la trata de niños en zonas de conflicto o de niños procedentes de esas zonas es una tendencia transnacional cada vez más común, y que está vinculada a complejas redes internacionales de delincuencia. Con frecuencia, esas redes alimentan los conflictos facilitando la conversión de recursos naturales como diamantes, carbón y madera precisamente en los medios e instrumentos de guerra que han conducido al aumento de la victimización y la participación de los niños en los conflictos.
La amplia disponibilidad de armas pequeñas y armas ligeras ilícitas en las zonas de conflicto y en áreas problemáticas sigue siendo un importante factor que permite el reclutamiento de niños soldados. Esas armas son cada vez menos costosas, de simple utilización y pueden transportarse fácilmente, con lo que se pueden entregar a niños y enseñarles a usarlas.
