Evolución de la situación en el Afganistán

Información basada en el Informe del Secretario General al Consejo de Seguridad (A/65/820-S/2011/250) publicado el de 23 abril de 2011. Más informaciones disponibles en el informe.

En 2010 se observó en todo el país el reclutamiento y la utilización de niños por elementos antigubernamentales: el Talibán y sus diversas facciones, la red Haqqani y el Hezb-i-Islami de Gulbuddin Hekmatyar, el Frente de Tora Bora, la red de Latif Mansur y Jamat Sunat al-Dawa Salafia. Los elementos mencionados utilizaron a niños para llevar a cabo ataques suicidas, colocar explosivos y transportar municiones. El equipo de tareas de supervisión y presentación de informes verificó 23 incidentes de reclutamiento y utilización de niños por grupos armados. La mitad de esos incidentes tuvieron lugar, según los informes, en provincias cercanas a la frontera con el Pakistán y con la República Islámica del Irán. Todos los niños reclutados son varones, de entre 9 y 17 años de edad y la mayoría han sido reclutados en las regiones meridional y occidental.

Ha habido informes de reclutamientos y utilización transfronterizos de niños por grupos armados de la oposición, entre ellos el Talibán, del Pakistán y del Afganistán. Muchos han sido obligados a transportar explosivos a través de la frontera entre el Pakistán y el Afganistán, muchas veces sin saberlo, y otros han recibido un entrenamiento más avanzado en manejo de armas. Un niño de 15 años de edad contó que había sido raptado por el Talibán cuando tenía 13 años y llevado al Pakistán, cerca de la frontera con Turham, donde se le mantuvo en cautiverio con otros niños afganos durante casi dos años y recibió formación en el empleo de armas. Se le dijo que quien intentara escapar sería muerto. Se le obligó a sumarse a un grupo combatiente talibán y participó en enfrentamientos armados en Jiber, Jarjano y otros lugares hasta que pudo escaparse durante un ataque. Consiguió llegar a Kabul, donde lo detuvieron las Fuerzas de Seguridad Nacional del Afganistán. Actualmente cumple condena en el centro de Rehabilitación de Menores de Kabul por haber amenazado la seguridad nacional.

La política del Gobierno es no reclutar a menores de 18 años en las fuerzas de seguridad nacional y se despliegan actividades para identificar y apartar a los niños durante el proceso de reclutamiento. Sin embargo, sigue habiendo niños en las filas de la Policía Nacional del Afganistán (ANP), sobre todo por lo que se refiere al reclutamiento local en las comisarías de policía de los distritos rurales y las zonas afectadas por el conflicto, de donde llegaron informes constantes de la presencia de niños vinculados a unidades de la ANP en los puestos de control y las comisarías de policía, empleados como conductores, mensajeros y para servir el té. Los insuficientes procedimientos de verificación de la edad, los niveles sumamente bajos de inscripción de los nacimientos, las posibilidades de falsificar la edad en los documentos nacionales de identidad y la tendencia actual al reclutamiento en la ANP han sido las causas inmediatas de ese reclutamiento de menores.

Se verificaron y documentaron 66 incidentes de detención de niños por delitos contra la seguridad nacional y supuesta asociación con grupos armados. A menudo, los niños se encontraban detenidos con adultos en locales de la policía y algunos informaron de que habían sido objeto de abusos y malos tratos. Las Fuerzas de Seguridad Nacional del Afganistán detuvieron a 62 niños y además tres niños fueron arrestados y detenidos por las fuerzas militares internacionales. Según la FIAS, hay unos 300 detenidos más de 16 a 18 años de edad en el centro de detención de Parwan (denominado anteriormente Bagram). Esta información todavía no ha sido verificada ni seguida por el equipo de tareas de supervisión y presentación de informes. Se ha solicitado a la FIAS autorización para tener acceso a esos niños.

En 2010, 1.396 niños fueron muertos o mutilados (486 muertos y 910 mutilados). Esta cifra corresponde a un aumento del 35% con respecto a 2009 y se debe principalmente al incremento del empleo de los métodos de la guerra indiscriminada y a los ataques asimétricos de los grupos armados en todo el país. La mayoría de los incidentes se produjeron en las regiones meridional y occidental. El 72% de las bajas de niños se atribuyeron a los grupos armados de oposición, esto es, el Talibán, la red Haqqani y el Hezb-i-Islami y sus respectivas facciones. Los artefactos explosivos improvisados, los ataques suicidas y los disparos de cohetes y obuses de mortero fueron las principales causas de las muertes y lesiones de niños causadas por esos grupos. Preocupa hondamente la muerte por el Talibán de niños sospechosos de ser espías o por estar supuestamente vinculados a las fuerzas militares internacionales o apoyarlas. Se ha informado de un caso de esa índole en la provincia de Helmand y de otro en la provincia de Ghazni. Las fuerzas progubernamentales (las Fuerzas de Seguridad Nacional del Afganistán apoyadas por las fuerzas militares internacionales) causaron el 21% de las bajas de niños en 2010, principalmente en ataques aéreos, ataques de artillería y operaciones realizadas en el curso de ataques nocturnos. El 7% restante de las bajas de niños se produjo por fuego cruzado y en la mayoría de los casos fue imposible determinar qué parte las había causado. Además, los restos explosivos de guerra y las minas terrestres dejadas en el curso de los anteriores decenios de conflicto siguieron causando pérdidas de vidas y lesiones a niños, sobre todo varones de entre 8 y 14 años de edad, en las regiones meridional y central.

Se recibieron informes de actos de violencia sexual cometidos contra niños por miembros de las Fuerzas de Seguridad Nacional del Afganistán, que las autoridades no han investigado o solo han investigado someramente. Además, siguieron llegando informes sobre niños objeto de abusos y explotación sexuales por fuerzas y grupos armados, comprendida la práctica del bacha bazi (los niños danzantes). Sigue siendo difícil documentar esos incidentes y su contexto, pero se están desplegando esfuerzos para investigarlos más a fondo.

En 2010 se verificaron ocho incidentes de rapto de niños por grupos armados, entre ellos el Talibán. Se secuestró a niños por diversos motivos, entre ellos intimidar a sus familias consideradas progubernamentales o ejercer presión con miras al canje o la liberación de personas detenidas por las autoridades. Durante el período a que se refiere el presente informe se recibieron docenas de informes más de raptos de niños, pero fue difícil obtener información sobre quienes los habían llevado a cabo y sus motivos.

En total, se verificaron 197 incidentes relacionados con la educación en todo el país. Los incidentes que afectaron a la educación consistieron en ataques directos contra escuelas, daños indirectos, muertes y lesiones de estudiantes y personal docente, amenazas e intimidaciones y cierres forzosos de escuelas. La mayoría de esos incidentes fueron obra de grupos armados de oposición (el 86%), comprendidos ataques confirmados del Talibán, pero también por elementos de las comunidades contrarios a la educación de las niñas. El 30% de los incidentes se produjeron en septiembre de 2010, el mes de las elecciones al Parlamento, cuando la mitad de las mesas electorales estaban situadas en escuelas. De los 47 incidentes verificados que afectaron a la prestación de atención de salud, 33 fueron atribuidos a grupos armados y 14 a fuerzas progubernamentales. Los incidentes consistieron en el secuestro de personal médico, el saqueo de suministros médicos, ataques con artefactos explosivos improvisados, daños indirectos e intimidación. Se registraron los niveles más elevados de incidentes en las regiones nororiental, oriental y septentrional. Preocupó considerablemente la ocupación de escuelas y servicios de salud por fuerzas progubernamentales, en particular cinco incidentes verificados de ocupación de escuelas por las fuerzas militares internacionales.

En 2010, el acceso humanitario siguió estando gravemente dificultado por la inseguridad generalizada, sobre todo en el sur y el sureste del país. El aumento considerable de la inseguridad en esas zonas, así como en las regiones septentrional, nororiental y noroccidental, también dificultó considerablemente la capacidad de los organismos de asistencia para evaluar las necesidades, ayudar a las poblaciones vulnerables y supervisar la prestación de asistencia. Los grupos armados de oposición fueron los causantes de la mayoría de los incidentes, comprendidos el secuestro de personal humanitario, los actos de intimidación, el saqueo de asistencia humanitaria y los ataques a mano armada contra los convoyes y el personal de las organizaciones humanitarias. El secuestro por grupos armados de oposición fue el delito más habitual (74 personas secuestradas en 30 casos distintos). La mayoría de las veces, las personas secuestradas fueron puestas en libertad gracias a la intercesión de ancianos de las comunidades y dirigentes religiosos.

En enero de 2010, el Presidente Karzai dio a conocer un programa de paz y reintegración tendente a promover la paz mediante el diálogo con los grupos armados de oposición. Sin embargo, en el documento de julio de 2010 del Programa de Paz y Reintegración del Afganistán 2010, no se hace ninguna mención específica, ni se asignan recursos o responsabilidades, a las necesidades especiales de los niños afectados directamente por el conflicto armado.

Información sobre los progresos alcanzados por las partes en conflictos en el diálogo y los planes de acción para poner fin al reclutamiento y la utilización de niños, las pautas de asesinato y mutilación de niños o violaciones y otras formas de violencia sexual contra los niños en conflictos armados

El 30 de enero de 2011, firmaron el plan de acción para la prevención del reclutamiento de menores en las Fuerzas Nacionales de Seguridad afganas el Ministro de Relaciones Exteriores, Zalmai Rassoul, y mi Representante Especial para el Afganistán, ante mi Representante Especial para la cuestión de los niños y los conflictos armados. En el plan de acción, el propio Gobierno del Afganistán se comprometió a impedir el reclutamiento de menores en el Ejército Nacional afgano, la Policía Nacional del Afganistán, comprendida la Policía local del Afganistán, y la Dirección Nacional de Seguridad. Además, el Gobierno se comprometió a abordar las cuestiones relativas a los actos de violencia sexual cometidos contra niños por sus fuerzas de seguridad y a los asesinatos y mutilaciones perpetrados en contravención del derecho humanitario internacional. Mi Representante Especial para la cuestión de los niños y los conflictos armados también se reunió con partes interesadas de alto nivel y obtuvo compromisos del Ulema Shura (Consejo de Clérigos), el Consejo Superior de la Paz, la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (FIAS), la OTAN, donantes y entidades de derechos humanos de multiplicar sus esfuerzos en apoyo del plan de acción.

Como medidas tendentes a la aplicación del plan de acción, el Ministerio de Interior emitió el 24 de abril de 2010 una orden ejecutiva por la que se prohibía reclutar o utilizar a niños en la Policía Nacional del Afganistán, se exigía que los niños hallados en las filas de la Policía Nacional del Afganistán fuesen apartados de ellas en un plazo de 30 días y se pedían investigaciones y medidas disciplinarias contra quienes infringieran esa orden. La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA) efectuó su primera visita de verificación no anunciada al centro de reclutamiento y entrenamiento de la Policía Nacional del Afganistán en Kunduz, provincia de Kunduz, en mayo de 2010, y observó que la orden ejecutiva estaba expuesta claramente en los muros del centro y que los instructores y los nuevos reclutas conocían perfectamente su contenido. Además, el 18 de julio de 2010 empezó a actuar un Comité Directivo Interministerial sobre la cuestión de los niños y los conflictos armados, integrado por ocho Viceministros, el Director de la Dirección Nacional de Seguridad y el Asesor de la Presidencia sobre salud y educación. El Comité Directivo aprobó el plan de acción y creó un Grupo de Trabajo técnico, formado por los coordinadores de los ministerios competentes y las Naciones Unidas para asegurar su aplicación.

Si bien no hay conversaciones en curso sobre planes de acción con grupos de oposición armados, el diálogo en las comunidades para realizar actividades de protección ha tenido un éxito parcial. El diálogo con los grupos armados se ve obstaculizado por la actual situación de seguridad y por la fragmentación de esos grupos. Además, habida cuenta de su vinculación con los grupos que se dedican a actividades delictivas, a menudo resulta difícil determinar la identificación y la responsabilidad de estos grupos respecto de violaciones graves de los derechos de los niños en el marco del conflicto.

Partes en el Afganistán

  1. Policía Nacional del Afganistán *
  2. Red Haqqania *,†
  3. Hezb-i-Islami de Gulbuddin Hekmatyar *,†
  4. Jamat Sunat al-Dawa Salafia *
  5. Red Latif Mansur *
  6. Fuerzas de los talibanes *,†
  7. Frente Tora Bora *
* Partes que reclutan o utilizan a niños.
† Partes que causan la muerte o mutilación de niños.