Debate abierto del Consejo de Seguridad sobre la cuestión de los niños y los conflictos armados
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Vídeo de la transmisión (9 minutos)
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Discurso de Radhika Coomaraswamy
Lunes 24 de julio de 2006
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Sr. Presidente
Deseo comenzar felicitando al Consejo de Seguridad por su valiente iniciativa —la resolución 1612 (2005)— con la que se busca proteger a los niños en los conflictos armados. Deseo expresar mi particular gratitud al Presidente francés, Sr. Jean-Marc de La Sablière, por la manera activa e innovadora en que ha abordado esta cuestión.
Mientras observamos el desarrollo de los acontecimientos en el Oriente Medio, se nos recuerda que con frecuencia son los niños quienes soportan la mayor carga del trauma físico y psicológico que causa un conflicto armado. El deseo de proteger a los niños fue lo que unió al mundo, hace un año, cuando el Consejo de Seguridad aprobó esta resolución histórica. La resolución 1612 (2005) es novedosa por varios aspectos que le otorgan prominencia.
Una prueba de ello es el hecho de que el Consejo de Seguridad esté decidido a ir más allá de las palabras y a pasar a una acción concreta para respaldar un mecanismo de supervisión y presentación de informes. Ese mecanismo, que representa claramente un sistema para denunciar las violaciones graves contra los niños desde el terreno hasta la oficina del Secretario General, ha sido concebido para que sea capaz de hacer frente con mayor diligencia a las situaciones de los niños en las zonas afectadas por conflictos.
Por medio de esa resolución, el Consejo de Seguridad también expresa su intención de luchar contra la impunidad con medidas precisas y posibles que apunten hacia quienes han violado reiteradamente los derechos de los niños
El Consejo de Seguridad ha instado también a elaborar planes de acción específicos que permitan poner coto al reclutamiento y utilización de niños como soldados, con lo que las partes contarán con un marco para garantizar el acatamiento.
El Grupo de Trabajo del Consejo de Seguridad sobre los niños y los conflictos armados y sus reuniones bimensuales garantizan que el Consejo se ocupe activamente durante todo el año de la cuestión de los niños y la paz y la seguridad.
Sr. Presidente
En el último año es mucho lo que se ha logrado en este ambicioso programa para los niños. El Grupo de Trabajo del Consejo de Seguridad se reunió en cuatro ocasiones y estableció su programa de trabajo para el año. El sistema de las Naciones Unidas, —incluidos el UNICEF, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos— y sus asociados, han trabajado diligentemente, con plazos muy estrechos, para poner en marcha este mecanismo en países piloto. El primer informe, sobre la República Democrática del Congo, se presentó al Grupo de Trabajo del Consejo de Seguridad en junio de este año. La comunidad de las organizaciones no gubernamentales está participando activamente en el respaldo del programa de supervisión y presentación de informes, y los representantes de la sociedad civil de los países afectados se están preparando para fortalecer sus intercambios en materia de supervisión y presentación de informes. Por último, nos alienta que otros destinos para la acción —la Comisión de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional— estén abordando eficazmente la cuestión de las violaciones de los derechos de los niños en los conflictos.
Sin embargo, si bien el apoyo a esa resolución y, en particular, a la supervisión y presentación de informes ha sido firme y la situación de los niños en Sierra Leona, Burundi, Liberia y la República Democrática del Congo ha mejorado notablemente, los niños siguen sufriendo. Más de 250.000 niños continúan siendo explotados como niños soldados por las fuerzas y grupos armados en todo el mundo. Decenas de miles de niñas han sido sometidas a violaciones y a otras formas de violencia sexual. Los secuestros de niños se está convirtiendo en algo más sistemático y generalizado. Desde 2003 más de 14 millones de niños han sido desplazados por la fuerza tanto dentro como fuera de sus países de origen, en tanto las minas antipersonal matan o mutilan cada año entre 8.000 y 10.000 niños.
Quiero compartir con el Consejo la historia de Abou, un niño de Sierra Leona a quien el Frente Revolucionario Unido (FRU) secuestró de su escuela en Kenema. Abou tenía apenas 11 años en aquel momento. Cuatro años más tarde, Abou se había convertido en un asesino, en un conocido y temido comandante de los rebeldes del FRU y también uno de los comandantes más jóvenes. Abou fue desmovilizado por las Naciones Unidas cuando tenía sólo 15 años, recibió amnistía por las atrocidades cometidas durante el conflicto de Sierra Leona y si bien su comunidad lo aceptó nuevamente, era evidente que muchos en la comunidad todavía seguían temiendo al niño, por lo que se encontró muy aislado. Seis meses después de haberse reunido con su familia, Abou desapareció. Tres años más tarde, Abou estaba entre los niños desarmados y desmovilizados en Côte d’Ivoire. Abou contó la historia de que se había marchado de su comunidad en Sierra Leona porque se veía “perseguido por malos espíritus” y que fue nuevamente reclutado para luchar en Liberia por los Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia (LURD). Más tarde Abou, junto con otros combatientes del LURD, pasó como mercenario a Côte d’Ivoire. En una entrevista con personal de las Naciones Unidas, Abou explicó: “Me marché porque lo que realmente sé hacer bien es luchar y ser un soldado, pero hay paz en Sierra Leona”
La historia ilustra la terrible tragedia del trauma de los niños y las comunidades que se han visto obligados a actuar de manera brutal, de las tremendas dificultades para lograr restañar estas heridas y reintegrar a los niños después de los conflictos y del reciclaje de los niños en conflictos que van de un lado a otro de las fronteras. Lamentablemente, hay demasiado Abous en el mundo y tenemos la obligación de protegerlos.
Así pues, aguardamos las deliberaciones y recomendaciones que el Grupo de Trabajo del Consejo de Seguridad formulará ante el Consejo en relación con el informe sobre la situación de los niños afectados por el conflicto armado en la República Democrática del Congo. Ya hemos dejado atrás la etapa inicial del establecimiento de un mecanismo de supervisión y presentación de informes. Ahora el Consejo debe adoptar medidas eficaces contra los transgresores recurrentes. Dado que el día de hoy marca un hito importante para la resolución 1612 (2005), la respuesta del Consejo a su primer informe sustantivo sobre los niños y los conflictos armados representa una oportunidad clave para poner en práctica medidas que permitan impedir que más niños sufran la suerte de Abou. El mundo y los niños observan. No debemos fallarles.
Sr. Presidente
El sistema de las Naciones Unidas y sus asociados han estado a la altura del reto de responder plena y competentemente en esta primera etapa de la aplicación de la resolución 1612 (2005). Nos ha alentado la respuesta de los protagonistas en los planos local, regional, nacional e internacional. Muchos de los asociados e interesados cooperan entre sí para que la resolución 1612 (2005) del Consejo de Seguridad sea un éxito para los niños. Mi oficina aprovecha esta oportunidad para agradecerles su diligencia y dedicación.
Ahora que la primera etapa de la aplicación está llegando a su fin, es hora de que las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad vayan más allá del limitado alcance de la primera etapa y amplíen el ámbito geográfico del mecanismo de supervisión y presentación de informes para que alcance a todas las situaciones que generan preocupación en las que se han perpetrado violaciones graves contra los niños en los conflictos armados. Además, la comunidad internacional debe comenzar a buscar soluciones de largo plazo para los niños afectados por los conflictos. Apoyo a mis colegas de los organismos de las Naciones Unidas, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y del Banco Mundial, así como a nuestros asociados de las organizaciones no gubernamentales, en su planteamiento de que para poder responder adecuadamente a las necesidades de los niños afectados por los conflictos armados las soluciones parciales no son suficientes y de que es necesario fomentar respuestas de desarrollo a largo plazo que permitan la reintegración significativa de estos niños, incluido el acceso a la educación y a medios de vida alternativos. Estas deberían ser las bases para una acción internacional concertada y para un compromiso sostenido con el suministro de recursos y asistencia técnica para estos niños.
Sr. Presidente
En conclusión, este mes se cumple el décimo aniversario del informe de Graça Machel sobre los niños y los conflictos armados, un informe que generó una nueva conciencia en las Naciones Unidas acerca del sufrimiento de los niños afectados por los conflictos armados. En este sentido, me parece útil, para recordarnos el motivo por el que nos reunimos hoy, volver a las palabras de la propia Graça Machel. Dijo:
“No podemos perder a nuestros valiosos niños. Ni uno más ni un día más. Ha llegado el momento de que actuemos en su nombre; la repercusión de los conflictos en los niños es una responsabilidad de todos y debe ser una preocupación de todos.”
